Este seguro se enfoca en tener protegida a tu mascota, un miembro más de la familia, contra eventos comunes que ponen en riesgo su salud o su integridad.
Los dueños de mascotas tienen claro que en un paseo al parque o en los mismos hogares puede suceder algo que llegue a afectar a las mascotas y que tal vez necesiten de la ayuda de personas profesionales y, por qué no, de un soporte económico que cubra los daños o consecuencias de aquel incidente.
Existen distintos tipos de cobertura como:
Daños por accidentes: Reembolsa los gastos veterinarios a consecuencia de un accidente o lesión que sufra el animal durante el periodo de la póliza.
Muerte accidental: Compensa el costo de la mascota de similares características al animal cubierto, en caso de muerte accidental.
Robo: Reembolsa un porcentaje del costo de la mascota de similares características al animal cubierto en caso de la pérdida del animal.
Gastos de búsqueda: Reembolsa los gastos de búsqueda con el fin de recuperar al animal.
Eutanasia y exposición del cadáver: Aplicable si la muerte se debió a un accidente, vejez o enfermedad incurable.
Hospedaje en un centro para mascotas: Reembolso en el caso de que la mascota deba ser hospitalizada por un largo periodo.

Las coberturas dependerán de la póliza y compañía de seguros veterinarios, pero siempre hay alguna exclusión por: medicación, enfermedades congénitas y hereditarias, hechos preexistentes a la contratación del seguro, como una enfermedad del animal contraída antes de contratar la póliza. En general, la medicina preventiva está siempre excluida. También suelen existir aseguradoras, como el caso de una consulta veterinaria por enfermedad en la cual el costo es dividido entre la aseguradora y el asegurado. Asimismo, como en el caso de la salud humana, existen los plazos de carencia, es decir, desde la fecha de contratación del seguro, pueden transcurrir meses hasta tener derecho a una intervención quirúrgica.