El daño muscular es ocasionado en el músculo o bien los músculos por diferentes mecanismos, así sea por trauma directo, laceración o bien isquemia.

Los ejercicios físicos por norma general ocasionan microrrupciones en los músculos. No obstante, en dependencia de la intensidad, el músculo se regenera en un tiempo máximo de restauración de hasta cuarenta y ocho a setenta y dos horas.

Es un principio para el trabajo de hipertrofia cuando no hay capacitación de tejido cicatricial. El inconveniente es cuando el músculo se mueve más allá de su límite de longitud ocasionando más daño muscular.

Por ende, hay que tener precaución con las contracciones excéntricas, que son situaciones en las que el músculo trabaja en alargamiento. Es en las contracciones excéntricas donde hay más probabilidades de daño muscular.

En una lesión, los primeros síntomas son dolor intenso, hematoma, edema y complejidad para desplazar el músculo lesionado. Cuanto más grave sea la lesión, más intensos van a ser los síntomas. Con esto, el músculo puede perder total o bien parcialmente su función.

Los músculos biarticulares son los más susceptibles a la lesión, como los músculos extensivos de la cadera y flexores de la rodilla, como bíceps femoral, semitendineo, semembranoso. Entre los flexores de la cadera, el recto femoral es el músculo más perjudicado. En la pierna, el gastrocnémico es el más susceptible.

Conforme ciertos autores, el futbol es el deporte con más frecuencia de lesiones musculares debido al alto nivel de intensidad. Por norma general alcanza las fibras de contracción veloz con fibras de Tipo I, que son menos oxigenadas.

No obstante, con una enorme capacidad de explosión, como por poner un ejemplo el músculo recto femoral, los músculos de fibra de tipo II son más oxigenados y son músculos que están más conectados al control postural, tienen contracción lenta, más bastante difíciles de lesionar.

El diagnóstico es efectuado por el examen clínico, en el que se percibe la clara impotencia funcional. Los exámenes complementarios asimismo pueden asistir al tratamiento y prevención de nuevas lesiones musculares. Pruebas de laboratorio como sodio, potasio, calcio, fosfato, magnesio, ultrasonido, tomografía y resonancia imantada pueden ser útiles en ciertas situaciones a juicio médico.