Al momento de solicitar una hipoteca, se tienen que realizar una serie de papeleos y otros asuntos que acarrean una serie de gastos; incluso antes de que comiencen las firmas correspondientes del contrato hipotecario.

Además, también después de obtener el crédito hipotecario se generan otra serie de gastos relacionados con la constitución de una hipoteca.

Gastos previos a la hipoteca

  • La tasación: el acreedor solicitara una revisión hecha por una tasadora externa sobre la vivienda que el deudor está colocando como garantía. Esta valoración del inmueble, es un requisito obligatorio e indispensable exigido por la ley, esto sirve para determinar con exactitud cuál es el valor del inmueble; y en base a este resultado el acreedor sabrá cual es la cantidad máxima que le puede prestar al solicitante.
  • La nota simple: aunque no es un requisito obligatorio, generalmente es solicitados por los acreedores; pues en este tipo de documentos se encuentran todos los datos posibles del registro de la vivienda que se pretende hipotecar, para su respectiva comprobación.

Gastos posteriores a la hipoteca

  • Comisión de apertura: es el porcentaje aplicado al capital prestado, este va a depender del tipo de acreedor que realice el contrato de hipoteca. Este porcentaje es debitado de la cantidad final del préstamo aprobado para el deudor. Generalmente suele estar entre el 0% y el 2%.
  • Impuestos de actos jurídicos documentados: este es un gasto inevitable para la constitución de una hipoteca, pues se trata de un impuesto que se debe cancelar por suscribir el documento notarial luego de hecho el registro hipotecario.
  • Notaria: este es uno de los gastos posterior a la hipoteca más elevado; se produce como consecuencia de las escrituras públicas que conllevan el crédito hipotecario. Su monto depende de las normativas del gobierno de cada país y puede incluso incrementarse su valor por el número de documentos y copias necesarias.