Para que una persona pueda rendir al máximo en su trabajo, debe de sentirse cómodo en él, y su mayor impedimento en esa tarea será el estrés laboral.

Motivar a los empleados puede marcar la diferencia entre un rendimiento mediocre y uno sobresaliente.

Conocer algo es el primer paso para dominarlo, así que aquí te enseñaremos todo lo que debes saber sobre esta situación y como combatirla, tanto si eres jefe como empleado.

Para empezar, ¿qué es el estrés laboral?

Seguramente ya has escuchado hablar de este término, y posiblemente ya lo hayas experimentado alguna vez, pero aún así es bueno saber de qué se trata exactamente.

Para empezar, ¿qué es el estrés? Para ponerlo en palabras sencillas, digamos que es la manera que tiene el cuerpo de prepararse (física y psicológicamente) para el peligro.

Básicamente, tu cuerpo detecta una amenaza, y de inmediato activa todos sus sistemas de defensa para protegerse, pero al hacerlo se exige una gran cantidad de energía y recursos.

Este proceso termina desgastando el cuerpo si ocurre en repetidas ocasiones. En teoría, el estrés debería ser un botón de emergencia, no algo que debas experimentar normalmente.

El estrés laboral, por tanto, es aquel tipo de estrés ocurrido en el trabajo, usualmente porque las causas del mismo se originan allí.

Ahora bien, piensa en esto: muchas personas trabajan varias horas al día, varios días a la semana.

El estrés desgasta el cuerpo, por lo que si le sumas a eso una rutina estresante, tienes una bomba de tiempo que al estallar, se llevará la salud física y psicológica del afectado.

¡Pero no te alarmes! Hay maneras de combatir el estrés laboral. Pero primero es necesario que conozcamos los orígenes de esta enfermedad.

Causas del estrés laboral

Las causas pueden ser muy variadas, desde un ambiente laboral desagradable, hasta la sobrecarga de trabajo y responsabilidades pueden provocar estrés laboral.

Cuando un empleado debe de trabajar en un lugar que no está en las condiciones óptimas, se sentirá frustrado y tendrá que esforzarse más de lo debido.

Algo que también afecta al grado de estrés de los empleados es su relación con otros trabajadores.

El caso más común es el de alguien que quiere sacar provecho del trabajo de los demás para aumentar su propia reputación o ingresos, aunque no es el único.

Y otro factor que influye enormemente en esto, es la toma de decisiones. Una persona puede llegar a frustrarse enormemente si siente que sus ideas son ignoradas.

La razón de esto es que dicha persona tendrá que trabajar en ese proyecto durante mucho tiempo, e invertir un gran esfuerzo en ello.

Por tanto, si el proyecto es algo que no le agrada, y además no tuvo voz ni voto mientras se tomaban las decisiones, tenderá a frustrarse y estresarse.

Así que, ¿cómo evitarlo?

Hay problemas que un empleado puede solucionar por su cuenta, mientras que otros solo puede resolverlos alguien con un cargo elevado.

En cuanto al ambiente laboral, depende de ambas partes. Los altos cargos deben encargarse de que sus empleados tengan todo lo que necesitan para trabajar, y estos deben cuidar los equipos de trabajo.

Una buena distribución de tareas también es fundamental. Todos deberían llevarse algo de trabajo, incluso aunque alguien no muestra tan buenos resultados.

Todos necesitan experiencia, y eso solo se consigue trabajando. Además, sobrecargar a una persona talentosa puede llevarlo a cometer errores, y claro, a estresarse.

Si hace falta personal, de eso deben encargarse el jefe y recursos humanos.

Por otro lado, se debe dar espacio a cada trabajador para que estos puedan llevar vidas normales y sanas fuera del trabajo.

Por último, hay que tener en cuenta que todos tenemos ideas diferentes y permitir a cada uno aportar la suya puede enriquecer enormemente el proyecto, además de alejar el estrés.