Durante la constitución de una hipoteca de cualquier tipo, intervienen tres tipos de elementos: los personales y los reales; y por último los formales que están dado por la realización e inscripción del documento público en el registro correspondiente al inmueble hipotecado.

Elementos personales de una hipoteca

Estos elementos, los constituyen las partes que intervienen en el contrato hipotecario; es decir, el constituyente que es el deudor que cumplirá con los pagos de la deuda y la otra parte es el acreedor hipotecario.

Sin embargo, en algunos casos existe un tercero; el cual cumple el papel de permitir que un inmueble de su propiedad sea hipotecado para garantizar el préstamo de otro.

Esto es lo que se llama deudor condicionado, generalmente conocido también como fiador; el cual admite el compromiso ante el acreedor de cancelar una deuda ajena.

Elementos formales de una hipoteca

Los elementos formales que constituyen una hipoteca son aquellos que a nivel de ley hacen que sea valido un crédito hipotecario. Por esta razón, para que una hipoteca tenga validez debe estar constituida en una escritura pública e inscribirse en el registro que corresponda según el tipo de inmueble.

Cada país, tiene sus propias condiciones de acuerdo a sus leyes para la formalización de un crédito hipotecario; pero los elementos formales siempre estarán bajo la escritura e inscripción a través de un notario.

Elementos reales de una hipoteca

Estos se refieren al objeto principal del contrato de hipoteca; muy específicamente a los bienes hipotecables y todos aquellos créditos susceptibles que se deriven como garantía de ser hipotecados.

Es decir, que abarca todos aquellos bienes que estén en la capacidad de poder inscribirse ante el registro principal correspondiente a dichas propiedades.

Entre los principales están: el usufructo, los bienes que anteriormente hayan sido hipotecados, bienes litigiosos, bienes que estén sujetos a condiciones suspensivas, los derechos de superficie, pastos y otros que sean semejantes a estos.