Preserva los recursos naturales, maximiza el ahorro energético, fomenta el aprovechamiento de materias primas y ayuda al cumplimiento de metas ambientales. Sobran razones que justifiquen la importancia de reciclar los metales, uno de los residuos más tóxicos y contaminantes del mundo, cuya adecuada gestión sigue siendo una cuenta pendiente para la mayoría de empresas españolas pese al crecimiento de la industria del reciclaje, constatado año tras año por el Observatorio Sectorial DBK.

Los consumidores son los principales beneficiados del reciclaje de metales pesados (mercurio, cadmio, cobalto, cobre, níquel) y de metales ligeros (aluminio, magnesio, titanio, berilio), por el ‘respiro’ ecológico que supone para el medio ambiente. Aunque el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reconoce que no todos los metales «son especialmente tóxicos en concentraciones normales, […] la peligrosidad de los metales pesados reside en que no pueden ser degradados y, además, tienden a bioacumularse y a biomagnificarse, provocando efectos tóxicos de muy diverso carácter».

Pero el reciclaje del metal también seduce a las empresas, por las muchas ventajas asociadas a la minería urbana. «No es necesario extraer metal virgen de una mina: ahora lo tenemos mucho más a nuestro alcance», ha señalado la directora de la FER (Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje) en el número 173 de su publicación oficial.

Minería eco-friendly: por qué es importante reciclar metales 

Aprovechamiento de las materiales primas

Se estima que las tres cuartas partes del metal utilizado en la industria proceden del reciclaje. Pero este ‘tesoro’ urbano no está siendo explotado por todas las empresas. Del óptimo reciclaje de metales depende el aprovechamiento de las materias primas. Porque incluso metales tan abundantes en suelo español como el zinc, el cobalto o el cobre son limitados, y su prospección y extracción apareja costes que superan en muchos casos a los de su recogida y procesamiento en plantas de reciclaje. De ahí que la importancia de reciclar los metales también pueda cifrarse en términos económicos.

Ahorro energético y monetario

Del punto anterior se deduce que reciclar y ahorrar guardan estrecho parentesco. Así, la FER estima que la reutilización de metales como el aluminio conlleva ahorros energéticos del 95%, previniendo además el vertido de 3-4 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada reciclada. Por consiguiente, es importante reciclar metales atendiendo a criterios energéticos y económicos, dado que las empresas ven recompensada su inversión en sostenibilidad a medio-largo plazo.

Cumplimiento de objetivos ambientales

Los objetivos y planes ‘cero emisiones’ figuran en el horizontes de empresas y marcas de cualquier sector. Sin embargo, del dicho al hecho hay un buen trecho. Gigantes como Microsoft, Zara o IKEA realizan ímprobos esfuerzos para reducir su huella de carbono, y referentes de industrias como la automotriz afrontan incluso multas por sobrepasar las emisiones permitidas —Renault, Nissan, Mitsubishi o Volkswagen en 2019, por ejemplo—. Dado que uno de los beneficios de reciclar metales es el ahorro en energía y emisiones contaminantes, cada vez más negocios entienden que el reciclaje les ayuda a cumplir sus metas ambientales.

Preservación de los recursos naturales

El reciclaje de metales suprime la necesidad de extraer y producir de cero estas materias, con lo que se logra preservar valiosos recursos naturales que, en muchos casos, abundan ya en la ‘superficie’ (hierro, cobre, zinc, etcétera), siendo fáciles de adquirir online en la plataforma ScrapAd. Por este motivo, y descontando factores energéticos y económicos, reutilizar los minerales es una cuestión de responsabilidad empresarial, habida cuenta del impacto tan negativo de las explotaciones mineras en el medio ambiente y los ecosistemas.