Existen seis tipos de hipotecas diferentes, según su origen, factores, necesidades u objetivo o uso final del préstamo a solicitar. Estas hipotecas son: voluntarias, legales, ordinarias, expresa, tácita y de seguridad; también llamadas de máximo.

Hipotecas voluntarias
Este tipo de hipoteca es aquella donde el dueño del inmueble autoriza conscientemente la hipoteca de la propiedad. Estas pueden ser unilaterales, donde el dueño del inmueble por iniciativa propia crea una hipoteca para su futuro; y pueden ser bilaterales, donde la hipoteca nace del acuerdo de ambas partes, acreedor y deudor.
Hipotecas legales
Son aquellos casos donde existe un supuesto de la ley, en donde puede exigir a un acreedor la constitución de una hipoteca. Esto quiere decir, que es la ley quien suple al deudor y crea una hipoteca involuntaria.
Hipoteca expresa
Se le llaman así a todas aquellas hipotecas que para ser validas, deben necesariamente ser inscritas a través de un documento público en el registro correspondiente a la propiedad.
Hipoteca tácita
Son todas aquellas hipotecas que no necesitan ser inscritas en el registro correspondiente a la propiedad. Sin embargo, estas no se consideran una hipoteca como tal, debido a que todo contrato hipotecario debe ser constituido para tener validez.
Hipotecas ordinarias
Este tipo de hipoteca es la más frecuente, son aquellas donde previamente existe una deuda; como consecuencia para la cancelación de esa deuda la persona se ve obligada a la constitución de una hipoteca para saldar esa deuda.
Hipotecas de seguridad
Este tipo de hipotecas también son llamadas “hipotecas de máximo”; generalmente este tipo de hipotecas está dirigida especialmente para las empresas. Con este contrato aseguran la obligación por parte de una empresa para la constitución de una hipoteca; sin embargo, al desconocer el nivel de seguridad en el inmueble se procede a establecer una hipoteca limitada. Es decir, se establece un monto máximo de la deuda.